Errores comunes al instalar clemas

18/05/2026

¿Sabías que gran parte de las averías eléctricas en instalaciones industriales tienen su origen en errores durante el montaje inicial? En muchos casos, no se trata de fallos del material, sino de pequeñas decisiones o descuidos durante la instalación que terminan generando incidencias técnicas importantes.

Tras años analizando instalaciones eléctricas en distintos entornos industriales, queda claro que los problemas más costosos suelen comenzar en detalles aparentemente menores. Y uno de los puntos más críticos son las clemas de conexión.

Aunque a simple vista parezcan componentes sencillos, las clemas desempeñan una función esencial: garantizar conexiones eléctricas seguras, estables y duraderas. Precisamente esa aparente simplicidad es la que lleva a subestimar su correcta instalación.

 

El apriete incorrecto: un error más frecuente de lo que parece

Uno de los errores más habituales en la instalación de clemas es aplicar un par de apriete inadecuado.

Un apriete excesivo puede dañar el conductor, deformar la conexión y generar puntos de resistencia elevada que derivan en sobrecalentamientos o incluso arcos eléctricos. Por el contrario, un apriete insuficiente favorece conexiones inestables que terminan aflojándose con las vibraciones y el uso continuado de la instalación.

En ambos casos, las consecuencias pueden ser graves: averías, interrupciones de producción y daños en cuadros eléctricos.

La solución pasa por seguir siempre las especificaciones del fabricante y utilizar herramientas adecuadas, como destornilladores dinamométricos calibrados. Además, es recomendable verificar las conexiones tras las primeras horas de funcionamiento, ya que los conductores pueden asentarse ligeramente.

En una instalación industrial visitada en Zaragoza, una conexión mal ajustada en una clema de bajo coste provocó el recalentamiento de un cuadro eléctrico y la paralización de la actividad durante varios días. Un ejemplo claro de cómo un pequeño error puede derivar en un elevado impacto económico.

 

Elegir la sección de cable incorrecta

Otro problema frecuente es utilizar cables incompatibles con la clema seleccionada.

Cada clema está diseñada para trabajar con un rango concreto de secciones de conductor. Instalar un cable demasiado fino puede generar contactos deficientes, mientras que uno excesivamente grueso puede forzar el sistema de conexión y crear tensiones mecánicas innecesarias.

También es importante distinguir entre cables unifilares y multifilares. Los conductores multifilares requieren terminales o tratamientos específicos para evitar que los hilos se dispersen y comprometan la calidad del contacto eléctrico.

Durante una inspección realizada en una nave industrial de Valencia, se detectaron múltiples conexiones realizadas con cable multifilar sin terminales adecuados, lo que había generado resistencias de contacto elevadas y diversos puntos calientes en la instalación.

Además, factores como la temperatura ambiente o las condiciones exteriores pueden influir directamente en el comportamiento de los materiales y en la estabilidad de las conexiones eléctricas a largo plazo.

 

Ignorar las condiciones del entorno

No todas las instalaciones eléctricas trabajan en las mismas condiciones ambientales. Sin embargo, este aspecto sigue siendo uno de los más infravalorados durante la selección de clemas.

La humedad, el polvo, las vibraciones, los productos químicos o las temperaturas extremas pueden deteriorar rápidamente conexiones que, en condiciones normales, funcionarían correctamente durante años.

En entornos industriales agresivos, como depuradoras, plantas químicas o instalaciones exteriores, es fundamental utilizar clemas diseñadas específicamente para soportar corrosión, vibraciones o exposición continua a agentes ambientales.

En una instalación situada cerca de Sevilla, el uso de clemas estándar en un ambiente con presencia de sulfuro de hidrógeno provocó una corrosión acelerada de las conexiones en apenas unos meses, obligando a rehacer gran parte de la instalación.

También es imprescindible prestar atención a:

  • El grado de protección IP adecuado.
  • La resistencia a vibraciones en maquinaria pesada.
  • La protección frente a partículas metálicas o polvo conductor.
  • El comportamiento de los materiales ante temperaturas extremas.
  • Las certificaciones ATEX en zonas con riesgo de explosión.

En determinados entornos industriales, una mala elección puede comprometer tanto la seguridad como la continuidad operativa de la instalación.

La importancia de una correcta organización y señalización

La organización de las clemas dentro de un cuadro eléctrico es otro aspecto que influye directamente en el mantenimiento y la seguridad de la instalación.

Una instalación mal identificada dificulta enormemente cualquier intervención técnica, aumenta los tiempos de diagnóstico y multiplica el riesgo de errores durante operaciones de mantenimiento.

Los problemas más habituales suelen ser:

  • Numeraciones poco claras o inconsistentes.
  • Cambios no reflejados en la documentación técnica.
  • Mezcla desordenada de circuitos de potencia y control.
  • Cableado cruzado sin criterios organizativos.
  • Uso incorrecto de códigos de colores.

En una planta química de Tarragona, una incidencia nocturna requirió varias horas para localizar una conexión defectuosa debido a un sistema de identificación poco claro y documentación desactualizada.

Una correcta señalización y una distribución ordenada no solo mejoran el mantenimiento, sino que reducen significativamente el riesgo de errores humanos.

 

Calidad del componente: más allá del precio

En instalaciones eléctricas, priorizar únicamente el coste del componente suele ser una decisión contraproducente.

Las clemas deben seleccionarse teniendo en cuenta factores como:

  • Intensidad nominal.
  • Temperatura de trabajo.
  • Tipo de entorno.
  • Compatibilidad con el conductor.
  • Certificaciones técnicas.

Las homologaciones CE, UL, CSA o ATEX no son simples requisitos administrativos; garantizan que el producto ha sido ensayado bajo condiciones específicas y cumple unos estándares mínimos de seguridad y fiabilidad.

En una instalación fotovoltaica en Almería, el uso de clemas sin certificación para exteriores provocó el deterioro prematuro de los materiales plásticos debido a la exposición solar continua, dejando conexiones expuestas y aumentando considerablemente el riesgo de fallo eléctrico.

Del mismo modo, es importante evitar componentes de procedencia dudosa o imitaciones que no ofrecen garantías reales de comportamiento eléctrico ni durabilidad.

La clave no está en elegir el producto más caro, sino el más adecuado para cada aplicación.

 

El mantenimiento preventivo: el gran olvidado

Una instalación correctamente ejecutada necesita también un mantenimiento periódico para garantizar su funcionamiento a largo plazo.

Las conexiones eléctricas están sometidas continuamente a vibraciones, cambios térmicos, humedad y envejecimiento de materiales. Sin revisiones periódicas, incluso una instalación bien realizada puede deteriorarse con el tiempo.

Un protocolo básico de mantenimiento debería incluir:

  • Inspecciones visuales periódicas.
  • Revisión del par de apriete.
  • Detección de signos de recalentamiento o corrosión.
  • Medición de resistencias de contacto.
  • Verificaciones termográficas en instalaciones críticas.

En una planta de alimentación de Murcia, un sistema de mantenimiento preventivo basado en revisiones documentadas y seguimiento digital permitió mantener la instalación sin incidencias relacionadas con conexiones eléctricas durante años.

Por el contrario, muchas empresas continúan trabajando bajo un modelo reactivo, actuando únicamente cuando aparece una avería. Esto suele traducirse en mayores costes, reparaciones urgentes y paradas inesperadas.

Además, la formación del personal técnico es un factor determinante. No basta con saber realizar una conexión: es necesario comprender cómo detectar síntomas de deterioro y anticiparse a posibles fallos.

 

Los errores en la instalación de clemas rara vez son fruto del azar

 En la mayoría de los casos, son consecuencia de prisas, falta de planificación, selección incorrecta de materiales o ausencia de mantenimiento preventivo.

Sin embargo, todos estos problemas pueden evitarse aplicando criterios técnicos adecuados, utilizando componentes certificados y siguiendo buenas prácticas de instalación y revisión.

Las instalaciones eléctricas más fiables suelen compartir los mismos principios: orden, precisión, documentación clara y atención al detalle. Elementos que, aunque a veces pasan desapercibidos, marcan la diferencia entre una instalación segura y duradera y otra propensa a fallos constantes.

Si necesitas ampliar información sobre soluciones específicas para distintas aplicaciones industriales, puedes consultar productos especializados como los disponibles en productos plurima, donde encontrarás especificaciones técnicas adaptadas a diferentes entornos y necesidades de instalación.

Al final, una instalación eléctrica de calidad -56+no destaca por llamar la atención, sino por funcionar correctamente durante años sin generar incidencias.

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